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Elsa Schiaparelli (1890-1973)

La prensa se deshacía en elogios sobre su originalidad y los artistas se dejaban cautivar por su magia y por su uso de los principios surrealistas.
18
de julio de 2006
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La diseñadora dio sus primeros pasos con un práctico jersey negro con un gran lazo blanco tricotado con apariencia de mariposa. Los almacenes americanos Strauss, al ver aquellas elegantes prendas encargaron 40 unidades.

Elsa nació en Roma en 1890 en el seno de una familia culta y bien situada. La carrera de la diseñadora comenzó al conocer a Poiret. Su primer encuentro ha pasado ya a la historia: Elsa asistió a un desfile del creador y, tras el pase fue sorprendida por Poiret probándose un abrigo de terciopelo negro y forro de seda azul. "¿Por qué no se lo compra?", preguntó el maestro. Ella le respondió que no podía permitírselo y, además, que no tendría oportunidad de lucirlo. Poiret le dijo: "Una mujer como usted puede llevar cualquier cosa en cualquier ocasión. Y deje de preocuparse por el dinero". Aquel fue el primer regalo que el generoso Poiret le hizo.

Schiaparelli, en su primera tienda en la Rue de la Paix, escribió "Pour le Sport". Quería vestir a la mujer moderna con prendas sueltas y funcionales combinables entre sí. La creadora compartía su dinero con una familia armenia que convertía sus diseños originales en ropa de punto perfectamente confeccionada.

En 1933 diseñó su primer vestido largo en crespón de China blanco combinado con una chaqueta de frac. Un éxito clamoroso que fue copiado en todo el mundo. La prensa se deshacía en elogios sobre su originalidad y los artistas se dejaban cautivar por su magia y por su uso de los principios surrealistas: el zapato sombrero, los guantes con uñas doradas incorporadas, el vestido "andrajoso" o el bolso de terciopelo negro con forma de teléfono. (Tanto en el vestido "andrajoso" como en el bolso-teléfono colaboró con Dalí)

Elsa, se superaba siempre a sí misma, en sus diseños y presentaciones y desfiles, que se convertían en verdaderos espectáculos teatrales. Su máxima aspiración era causar sensación, por lo que su última colección se llamó precisamente Shocking Elegance (Sorprendente Elegancia) y su perfume más apreciado, cuyo frasco tenía la forma de un torso femenino, fue bautizado con el nombre de Shocking.

Durante la guerra, la diseñadora se hundió en serios problemas económicos, sus modelos no eran los más adecuados para aquellos tiempos de postguerra. Hasta su muerte, en 1973, vivió de los ingresos derivados de sus perfumes.

Información extraida del libro de Charlotte Seeiling "MODA. El siglo de los diseñadores" Editorial Könemann.

Por Ana Alvarez
http://www.estiloymoda.com
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Imágenes cedidas por www.schiaparelli.com
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