Caos estelar. Universo galáctico pluridimensional. El cosmos que se despliega hasta el infinito. Un cielo centelleante. Y en este cielo, la constelación Girbaud. Un círculo, estrellas... Supernova.
Marithé+François Girbaud ha presentado en el Carrousel du Louvre su nueva colección femenina Otoño/Invierno 08-09 convirtiendo el símbolo de la estrella, recurrente durante todo el desfile y presente en todas las creaciones, en el elemento cohesionador de esta nueva y atrevida propuesta.
El volumen de las prendas ha ocupado un lugar muy destacado. Desenfrenado, salvaje, huidizo y sin limitaciones. ¿El desafío? Dominarlo de 1001 maneras, apropiarse de él, domarlo.
Las parkas bailan al son de la música, se fruncen, despliegan... Las capuchas de pronto se convierten en amplios cuellos. Sobre las chaquetas y abrigos, los clásicos cuellos vueltos vuelan en mil pedazos, y el tejido sobrante se frunce... Los cárdigan, largos o cortos, se presentan desestructurados, el punto grueso y torcido, como embrollado, borboteando a propósito.
El pantalón sorprende por varias novedades: la prenda dice adiós a los bolsillos bordados y a las costuras tradicionales; para el próximo invierno, se reinventa en una sola pieza y gira alrededor de la estrella, con una nueva abotonadura y bolsillos al bies.
Siempre polémicos, el tándem diseñador nos ha recordado que ya no existen las estaciones con varias salidas etéreas como camisolas de sisa abombada, vestidos de punto fino y ligero y con la utilización de un material totalmente innovador; la fibra de maiz, en pequeñas enaguas origami cortadas sin dobladillo.
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Marithé+François Girbaud
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